/Home/Langre/Playas de Langre.

La localidad de Langre posee dos playas denominadas comúnmente "Playa pequeña" y "Playa grande".

La Playa Pequeña posee unas medidas aproximadas de 200m X 50m. Dependiendo de las mareas la anchura de esta suele variar. La arena es muy fina y de color dorado claro. Está abrazada por un acantilado de aproximadamente 30 metros de altura. El acceso se realiza a través de unas escaleras que llegan a pie de playa. Se puede practicar el submarinismo, la pesca submarina y la pesca con caña si se poseen los permisos pertinentes. El tipo de pesca que se realiza es: Jargos y Lubinas, aunque hay gran variedad de peces y moluscos que no están permitidos pescar.

Un extremo del acantilado posee una forma muy peculiar. Hay quien dice que tiene forma de león apoyado sobre las manos delanteras. También parece que es la cabeza de una persona. Es lo que se denomina comúnmente como "Pico de Langre".

Pico de Langre.

La playa Grande posee unas medidas de 800 x 600 metros. La arena es también de color dorado claro y muy fina. En temporada de verano cuenta con socorristas de la Cruz Roja y señalización del estado de la mar para el baño, Policía Local, limpieza de playas y papeleras. Al igual que la playa pequeña, está protegida por majestuosos acantilados de unos 20 metros de altura.

Playa Grande.

Se puede llegar hasta la playa por medio del coche y después es necesario descender unas escaleras que nos llevan hasta pie de playa.

En esta playa se rodó en Octubre de 1999 un anuncio de televisión perteneciente a la empresa Iberdrola y que fue emitido como primer anuncio del año 2000 de TVE1 dándonos la bienvenida al siglo XXI.

Langre recibe también a surfistas que, vistos desde arriba con sus trajes negros de neopreno, parecen focas jugueteando con las olas.

Las playas de Langre eran las preferidas de Félix Rodríguez de la Fuente cuando iba a Santander. Hoy es algo menos salvaje que hace unas décadas. Había que bajar por un sendero, que cortaba el aliento, para salvar el abrupto descenso desde los prados hasta la arena. Ahora hay una escalera. Pero todavía vuelan aves rapaces por las paredes de los acantilados.

Playas de Langre.

Y seguro que él preferiría estar aquí antes que en cualquier otra playa porque sigue siendo un lugar sobrecogedor. Una pared caliza de unos 20 de metros de altura encierra la playa en una media luna de casi dos kilómetros. Desde abajo, nada hace sospechar que los maizales y algunas ganaderías llegan hasta el borde del precipicio. Desde el borde del precipicio, pero a sólo uno o dos pasos del vacío, emerge a la vista la playa, partida en dos por una cala. Tan naturalmente como la naturaleza misma, en esta playa se mezcla el desnudo integral con el parcial.

Playas de Langre.

La piedra es, junto a los percebes y la playa, una de las señas de identidad de esta zona. Desde el siglo XV se formaron dinastías de canteros, que llegaron a trabajar a la sombra de maestros flamencos, franceses y alemanes en las grandes fábricas catedralicias y monasteriales de Castilla y Asturias. Sus huellas están en lugares tan dispares como Portugal, donde contribuyeron al nacimiento del estilo manuelino; San Millán de la Cogolla, en La Rioja, o El Escorial. De entre las dinastías de maestros canteros destaca la de los Vélez de la Huerta.

A la vuelta de la esquina, pero desde la playa de Langre invisible, está Santander. Después del baño es imprescindible dejar Langre a las espaldas y subir por alguna de las pistas asfaltadas que surcan los campos hasta la cima de la llanura. Sentado en algún prado, preferentemente armado de bocadillo y bebida, hay que ir a ver cómo se enciende el faro del cabo Mayor en el mismo instante en que la bola de sol naufraga en el Cantábrico. Minutos después se irá iluminando toda la fachada marítima de Santander, de la que se ve todo pero no se oye nada. Algo precioso de ver y que recordarán nuestros ojos para siempre.

 

Copyright © 2010 Alberto Cobo Cora

Resolución óptima 800x600